Hablemos de fútbol

Hoy, después del repaso que le dimos ayer a Francia y siguiendo el ejemplo de Rajoy, me he envalentonado a hablar de fútbol. En el grupo que tenemos para jugar al Mister me caerá la mundial, pero para eso estamos, ¿no? Hablemos del Mundial. Que ya tiene mérito.

Porque España volvió a hacerlo donde más cuesta hacerlo. En unas semifinales. Contra Francia. La gran favorita. La del dictador ‘Bappé’. La de Olise, revelación de la temporada. La de un séquito de estrellas digno de Hollywood.

Y, sin embargo, ocurrió lo de siempre. España reservó su mejor versión para la noche más difícil. Ya pasó en Durban, cuando aquella generación tumbó a Alemania camino de la primera estrella. Ya pasó en Lille, cuando un Pau Gasol de 35 años silenció a más de 25.000 franceses con cuarenta puntos inolvidables y tomó la Bastilla. Anoche volvió a ocurrir. Parece que a este país le sientan especialmente bien las noches imposibles.

Ayer Francia tenía más focos. España tenía más fútbol.

Porque el mejor no fue Rodri. Ni Fabián. Ni Olmo. Ni la defensa. Ni siquiera De la Fuente desde el banquillo. El mejor fue el equipo.

El Rodri del Balón de Oro volvió a gobernar el partido con esa tranquilidad que desespera al rival. Fabián apareció donde hacía falta, vertical cuando tocaba y paciente cuando convenía. La defensa ganó casi todos los duelos importantes. Hasta Baena entendió que su partido no consistía en regatear una y otra vez a Koundé, sino en cerrar por dentro, reforzar el centro del campo y sacrificar brillo por equilibrio. Eso también es jugar bien.

Mientras esa Francia sin franceses, como diría el bueno de Mariano, esperaba que apareciera una estrella, España sacó quizás la mejor versión de su constelación.

De la Fuente volvió a demostrar que no dirige una colección de cromos. Dirige un acordeón, como dicen en La Pizarrita de Quintana. Un equipo que se junta cuando toca sufrir, que se estira cuando encuentra el espacio y que convierte el talento individual en una virtud colectiva.

En tiempos en los que el fútbol parece depender de quién tenga más estrellas, España recordó que también existe otra forma de competir, quizás la mejor en fútbol de selecciones. Sacar la mejor versión de cada jugador a través del equipo.

Hoy veremos la otra semifinal sin nervios. Esperando rival. Ya hemos hecho los deberes.

Estamos en la segunda final de nuestra historia. Siendo favoritos. Habiendo desplegado un fútbol excepcional. Y faltando aún actores principales por aparecer.

Espero no gafarlo pero JODER, qué cerca estamos de coser una segunda estrella. Y sobre todo, de ser campeones del Mundo otros 4 años más.

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